Esta vitamina está presente en los alimentos de origen animal en forma de vitamina A pre-formada como retinol. Los precursores de la vitamina A (provitaminas) están presentes en alimentos de origen vegetal, como un miembro de la familia de los componentes carotenoides, son formas químicas requerida por el cuerpo para la formación de la vitamina-A., entre los que se destaca los beta-carotenos, que son pigmentos naturales que se pueden encontrar en frutas y hortalizas de color rojo, naranja y amarillo, o también en vegetales verdes oscuros.
- Influye en el crecimiento y desarrollo de huesos.
- Es esencial para el crecimiento, mantenimiento y reparación de las células de las mucosas, epitelios, piel, visión, uñas, cabello y esmalte de dientes.
- Contribuye en la prevención de enfermedades infecciosas, especialmente del aparato respiratorio creando barreras protectoras contra diferentes microorganismos.
- Contribuye en la función normal de reproducción, contribuyendo a la producción de esperma como así también al ciclo normal reproductivo femenino. Debido a su rol vital en el desarrollo celular, la vitamina A ayuda a que los cambios que se producen en las células y tejidos durante el desarrollo del feto se desarrollen normalmente.
- Es fundamental para la visión, el Retinol contribuye a mejorar la visión nocturna, previniendo de ciertas alteraciones visuales como cataratas, glaucoma, pérdida de visión, ceguera crepuscular, también ayuda a combatir infecciones bacterianas como conjuntivitis.
- Previene el envejecimiento celular y la aparición de cáncer, ya que al ser un antioxidante natural elimina los radicales libres y protege al ADN de su acción mutagénica
La vitamina A desde los días de su descubrimiento es conocida popularmente como la vitamina antiinfecciosa, debido a que su carencia provoca una inmunocompetencia deficiente y un incremento de la susceptibilidad, duración y gravedad de las infecciones bacterianas y virales.[2]Diversas experiencias han identificado la asociación entre la Vitamina A y la infección por vía de dos mecanismos fundamentales.1,[3]
- Afectaciones en las barreras epiteliales que provocan alteraciones en la diferenciación celular y permiten la entrada de agentes infecciosos.
- Afectaciones del sistema inmune que producen una respuesta ineficiente a la infección.
En relación a estos mecanismos, la interacción de la vitamina A con los niveles de defensa se dan en:
- Los tejidos linfoides: La producción y funcionamiento de los linfocitos depende del tejido linfoide, la deficiencia de vitamina A produce cambios significativos que van desde la atrofia del tejido linfoide hasta alteraciones que alteran la distribución y diferenciación celular de los linfocitos, lo cual incrementa la severidad de las infecciones.
- La respuesta inmune celular: Los linfocitos tienen una función de defensa que se estimula ante una infección, la falta de vitamina A altera este funcionamiento, hecho que se ha asociado a fallas a nivel del núcleo celular y la producción de receptores[4]
- La respuesta inmune humoral: La inmunidad humoral dependiente de las células B, es en parte modulada por la vitamina A En la deficiencia por vitamina A la respuesta de las células B ante una infección es menor, experimentalmente se ha visto que estimulan sustancias como la Interleukina II que son importantes en la reacción inflamatoria.[5],[6]
- La respuesta inmune inespecífica: la deficiencia de vitamina A altera la producción de enzimas y complemento, además que tiende a reducir la fagocitosis por parte de los macrófagos con lo cual disminuye su poder microbicida, describiéndose una mejora de la respuesta inespecífica frente a infecciones por bacterias y hongos luego de aplicar dosis elevadas de vitamina A.[7]
La vitamina A además de estimular las funciones inmunes, como la respuesta de los anticuerpos y la actividad de varias células producidas por la medula ósea que interviene en la defensa del organismo como fagocitos y linfocitos. Promueve la reparación de tejidos infectados y contribuye al mantenimiento de la integridad de las mucosas.[10]
Fuentes de Vitamina A
Las principales fuentes de vitamina A son:
- En el reino animal: los productos lácteos, la yema de huevo y el aceite de hígado de pescado.
- En los vegetales: En todos los vegetales amarillos a rojos, o verdes oscuros; zanahoria, batata, calabaza, zapallo, ají, espinacas, lechuga, brócoli, coles de Bruselas, tomate, espárragos.
- En las frutas: Damasco, durazno, melón, papaya, mango.
Carencia de vitamina
La carencia de vitamina A trae aparejado diversas consecuencias como[11]:
- Alteraciones oculares: puede ocasionar ceguera crepuscular, es decir disminuye la agudeza visual al anochecer, sensibilidad extrema a la luz como así también resecamiento, opacidad de la córnea con presencia de úlceras, llamado xeroftalmia, la cual puede conducir a la ceguera.
- Inmunidad reducida (defensas bajas): aumenta la susceptibilidad a infecciones bacterianas, parasitarias o virales.3,4,9
- Alteraciones óseas: inhibe el crecimiento, da malformaciones esqueléticas, aumenta la probabilidad de padecer dolencias en articulaciones debido a que obstaculiza la regeneración ósea.
- Alteraciones cutáneas: provoca una hiperqueratinización, es decir la piel se vuelve áspera, seca, con escamas (piel de gallina, piel de sapo), el cabello se torna quebradizo y seco al igual que las uñas.
- Otros: cansancio general y pérdida de apetito, pérdida de peso, alteración de la audición, gusto y olfato, alteraciones reproductivas, entre otras.
Recomendaciones relacionadas con la vitamina A
1. Casanueva. Nutriología: médica. Editorial panamericana. México 1995
2. LeMarchand L, Hankin JH, Kolonel LN, Wilkens LR. Vegetable and fruit consumption in relation to prostate cancer risk in Hawaii: a reevaluation of the effect of dietary b-carotene. Am J Epidem 1991;133(3):215-9.
3. Filteau SM, Morris SS, Raynes JG, Arthur P, Ross DA, Kirkwood BR, et al. Vitamin A supplementation, morbidity and serum acute-phase proteins in young Ghanaian children. Am J Clin Nutr 1995;62:434-8.
4. Ellison JB. Intensive vitamin therapy in measles. Br Med J 1932,2:708-11.
5. Ross CA, Stephensen CB. Vitamin A and retinoids in antiviral responses. FASEB J 1996;10:979-85.
6. Bhatti L, Sidell N. Transcriptional regulation by retinoic acid of interleukin 2ª (alpha) receptor in human B cells. Immunology 1994;81:273-9.
7. Sijtsma SR, Rombout JHWM, Dohmen MJW, West CE, van der Zijpp AJ. Effect of vitamin A deficiency in the activity of macrphage in Newcastle disease virus-infected chickens. Vet Immunol Immunopathol 1991;127:17-27.
8. Steel DM, Whitehead AS. The mayor acute phase reactants: C-reactive protein, serum amyloid P component and serum amyloid A protein. Immunol Today 1994;23(2):81-87.
9. Semba RD, Muhilal KP, Natadiastra G, Eisinger W, Lan Y, Sommer A. Hypeoretinolemia and acute proteins in children with and without xerophtalmia. Am J Clin Nutr 2000;72(1):146-53
10. Sanchez VVitamina A, inmunocompetencia e infección. Rev Cubana Aliment Nutr 2001;15(2):121-9
11. Murray, Robert K y Cols: Bioquímica de Harper. Editorial El Manual Moderno S.A. de C.V. 12va edición. 1993
12. David y Arnold Bender: Nutrition a Reference Handbook. Oxford Univesitiy. 1997

